
Fenómeno global: los líderes jóvenes socialistas desafían el poder de los partidos de ultraderecha
Del “gatito mimoso” con el que la dirigente del FIT trató a Javier Milei a hoy, la líder de la izquierda argentina no para de crecer en las encuestas. Lo que sucede en la Argentina también sucede en otros países: opciones con éxito electoral, representadas por figuras jóvenes, como los alcaldes de Nueva York y más recientemente la de Génova. Sin embargo, en nuestro país, esta representación tiene un estilo diferente de otras: más cerca del marxismo clásico que del populismo más socialdemócrata de otros dirigentes que apelan a las redes sociales y a las nuevas formas de comunicación política.
El debate presidencial de 2023 quedará en la memoria argentina no por los cruces técnicos o las propuestas económicas, sino por una imagen que una candidata logró plantar en el imaginario colectivo como un clavo ardiente. Javier Milei rugía desde su escaño, seguro de sí mismo, repitiendo hasta el hartazgo su autodefinición como un “león” dispuesto a destrozar la casta. Fue Myriam Bregman, entonces candidata del Frente de Izquierda, quien con una sonrisa y una precisión quirúrgica respondió: “Milei se define como un león, pero es más un gatito mimoso del poder económico”. El golpe fue certero, y la frase se viralizó. Ahora, tres años después, la anécdota ha cobrado una nueva dimensión, hasta el punto de que “en la calle, niñas y niños me paran para decirme ‘era un gatito mimoso’”, relata hoy la propia Bregman.
Pero la actualidad de la diputada del FIT va mucho más allá de un ingenioso eslogan electoral. Según la última encuesta de la consultora brasileña Atlas-Intel, Bregman se ha convertido en la figura política con mejor imagen positiva de toda la Argentina: 47 puntos, por encima de los 46 de Axel Kicillof, los 41 de Cristina Kirchner y los 36 de Javier Milei. En un contexto donde el 63% de los argentinos desaprueba la gestión presidencial y el 59% califica la situación económica como mala o muy mala, Bregman es la única dirigente relevada que cosecha más aprobación que rechazo. La izquierda más ortodoxa, la que propone romper con el FMI y nacionalizar el comercio exterior, ha logrado algo que muchos partidos del establishment no consiguen: salir indemne del descrédito generalizado de la dirigencia.



